viernes, 29 de junio de 2007

Dreams


Me sente al borde del predilecto entre mis precipicios. El terciopelo negro se establecío lentamente sobre mis ojos. Relajé entonces mis músculos crispados, tragaba el aire diáfano que yace en suaves mantos a estas inconmensurables alturas. Es aquí en donde has de encontrar una mujer que nace o aquella que inspira por última vez rompiendo los suaves mantos, mientras cae al infinito. No puedo ver ni recordar a alguíen. Soy dueña de mis gritos desgarradores de júbilo que retornan a mi como perros mansos. Es en este lugar, en donde el sol me mira desde arriba, justo arriba, en donde vine a perder mi sombra. Estoy al borde de un abismo, extiendo mis brazos y el viento me limpia mi mancillada racionalidad:

" Por un delicioso instante no pienso ".

Un paso más allá comienza el infinito. Ahora descorro el negro de mis ojos y por primera vez me doy el tiempo de ver, frente a mis pies un techo de cristal, que se extiende hasta donde yo no puedo saber. Solo entiendo que los pies de un Bello Caballero y los de un querubín emprenden sin temor. Pongo un pie frente al otro y sigo la secuencia hasta estos precisos momentos en que mi vida no se debate entre subir y bajar, sino que recordar que antaño despertaba tan asustada por las mañanas, turbada por sueños estúpidos, sentada al borde de lo que hubo sido mi cama por una falaz y abyecta noche...



miércoles, 27 de junio de 2007

Lectura


Si solamente tú me hubieras tocado,

la tormenta desatada no sería

un diluvio de truenos, ni un

rayo, ni el mínimo fulgor

de un áspero fósforo que asfixia

a un cigarro.