domingo, 7 de enero de 2018

Ya no hay tiempo

Todavía siento la maldita pesadez en mi brazo izquierdo, cada vez que ocurre algún evento fuerte en mi vida este se pone tieso, como si no bastaran los cuatro años de terapia clínica y alternativa a la cual me someto para mitigar la angustia y rabia de años. 

Soy una mujer a medias, así lo he sentido por más de dos décadas, si bien no tuve la madurez ni la fuerza suficiente a mis quince años hoy si la tengo pero es tan brutal, sé que ya no vomito post-terapia pero siempre en mi corazón quedo con esa sensación de rehabilitación hasta el último día de mi vida.

No creí que volvería a escribir por aquí, pero se me ha hecho imprescindible a raíz de los últimos episodios. Te conocí cuando menos lo esperaba, me obsesioné tanto con otros chicos y tú tan solo llegaste, de aquel día ya serán casi ocho años. Nunca pensé que me iba a enamorar ni mucho menos que conocería a mi mejor amigo, eso era impensado considerando todos los factores que arrastro por tantos años, pero llegaste y te convertiste en mi partner, en mi amigo inseparable hasta mi pololo hoy.

Como todas las formulas la nuestra también  se agotó y nos muestra un cuadro extraño que no logro comprender, lo único que siento es angustia, incertidumbre y una delgadez, que no hace más que recordarme épocas pasadas y por ende mi fealdad, recuerdo que odiaba mirarme al espejo porque me generaba el mismo sentimiento de rechazo que sentí por largos años. Hoy hay una realidad muy presente porque me dijiste que ya no podías lidiar con eso, mi razón quiere entender pero no sé cuál es tu aflicción, lo único que yo sé es que siento mucha angustia, y lo repito porque no se que sucede, pero yo sigo aferrándome a que lo superaremos juntos.

Mañana te veré y será decidor porque sé que hasta tan solo unos días no pudimos por el apego y amor, pero ya no hay más tiempo y debemos aferrarnos o liberarnos, no hay tiempo.
        

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